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Democracia sí, democracia no

El otro día os comentaba el interesante artículo de Enrique Fanjul en El País, el cual venía a decir que la democracia ya ha comenzado en China, que será un proceso lento y gradual, y que será dirigido por el Partido Comunista Chino.

Hoy le he comentado todas estas cosas a una amiga china, Xiao Mao, estudiante de último año de Filología China y originaria de la provincia de Yunnan. Xiao Mao se ha mostrado bastante escéptica respecto a una transformación democrática en China. Incluso cuando le he preguntado si sería posible en 30 años, me ha respondido con un categórico “no”. Según ella, hay tres factores que harían imposible la democracia en China:

1 – China es diferente. Las tradiciones democráticas occidentales son producto de su cultura, responden a una forma de vivir y de pensar que no se corresponden con la naturaleza china. Es uno de los argumentos más defendidos por las autoridades chinas (“la especificidad china”, “los valores asiáticos”, “el relativismo cultural”…). China, otra cultura, no tiene porque adoptar como sistema político un modelo que no le es propio.

2 – Desestabilización, caos. Un país tan grande como China, con 1.300 millones de habitantes, 55 minorías étnicas, problemas como el del Tibet o Xinjiang, etc… necesita de un poder fuerte, de alguien que ponga orden y concierto. La democracia, el debate y la alternancia política traerían desestabilización económica y política y harían que el país se partiera en mil pedazos. Un país tan grande y complejo como China no podría funcionar en democracia.

3 – Falta nivel cultural. Es una de las respuestas que más he escuchado en China y que más me sorprende cada vez que la oigo: “la gente no tiene cultura para votar”. Esto no quiere decir que no estén acostumbrados al sistema democrático, sino que no conocen los temas de política, economía y sociedad, y por lo tanto no deberían opinar. ¿Cómo van a elegir al Gobierno los incultos que viven en el campo y que ni siquiera terminaron el instituto?

Estas opiniones las he escuchado repetidamente en China, aunque lo que más me ha sorprendido ha sido que una estudiante universitaria como Xiao Mao, que se muere por viajar al extranjero, es muy abierta y bastante rebelde, ni siquiera pueda imaginar un cambio político en China de aquí a 30 años.

Bajo mi punto de vista, la idea de que China, por su historia y cultura, no puede desarrollar un sistema democrático me suena a excusa barata. Sin citar otras democracias asiáticas como Japón o Corea, Taiwán (con un sistema multipartidista desde los 90) es un buen ejemplo de que la cultura china y la democracia no están reñidas. Por supuesto que China es diferente y que los sistemas políticos son consecuencia de sus sociedades; pero la cultura china no tiene porque ser por sistema antidemocrática.

El segundo argumento siempre me recuerda al “España se rompe” tan escuchado en otras latitudes, aunque tal vez sea más correcto cambiar de escala: India. La denominada mayor democracia del mundo ha crecido en las últimas décadas casi tanto como la China. La ecuación “régimen de partido único = desarrollo económico” no tiene por que ser cierta. Se me ocurre, además, que una democracia china fuerte sería mucho más capaz de lidiar con problemas como los del Tibet, Xinjiang o Taiwán.

El tercer punto, que casi parece defender la idea de aristocracia de Platón, me parece que parte de una ingenuidad: la de pensar que en los sistemas democráticos occidentales la gente es súper inteligente, se preocupa por la política y sabe lo que vota. La realidad es muy distinta de esta idea de ciudadano modelo. Además, es casi seguro que en 30 años el nivel de educación en China será muchísimo más elevado que el actual.  

De todos modos, yo creo que, a la hora de plantearse esta cuestión, la mayoría de la población se la plantea de otra forma: ¿viviríamos mejor con un sistema democrático? ¿se solucionarían problemas como el paro, la pobreza rural, la protección del medio ambiente, las expropiaciones, la corrupción o la sanidad?

¿Qué opináis vosotros?

[Por cierto, que en la discusión con mi amiga Xiao Mao, acordamos que cuando nos referíamos a democracia queríamos decir la posibilidad de que otros partidos políticos pudieran gobernar el país]

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Un vistazo al XVII Congreso Nacional del Partido Comunista Chino

Después del análisis tan sesudo del otro día, creo que ya es hora de analizar lo que ha pasado en el XVII Congreso Nacional del Partido Comunista Chino.

¿Por qué es importante?

Porque es el momento en el que las principales instituciones chinas (Buró Político, Comité Central) se renuevan. Especialmente importante es lo que ha pasado en el Comité Permanente de Buró Político, un grupo de nueve personas que se podría considerar como el Gobierno Chino. Ellos decidirán las políticas chinas durante los próximos cinco años.

Es importante porque estas personas tendrán en sus manos el futuro de 1.300 millones de personas. No sólo eso, sino el reto de lidiar con problemas que afectan a todo el mundo (medio ambiente, relaciones internacionales, Taiwán, empresas extranjeras en China…) En este Congreso, celebrado en el más absoluto de los secretismos, se decide una parte importante de lo que China (cuarta potencia económica) hará dentro y fuera de sus fronteras.

También es importante porque en este Congreso se anunció la línea política que quiere tomar el Partido Comunista Chino para los próximos cinco años y el posible sucesor de Hu Jintao en 2012.

¿Qué ha cambiado?

Lo más importante es que las ideas de Hu Jintao, como consecuencia de la continuidad política, se ven reforzadas. En este sentido, el actual presidente chino es el primero en apostar no sólo por un crecimiento económico cuantitativo, sino también cualitativo. Hu Jintao se ha dado cuenta de las crecientes desigualdades en el país (sobre todo las diferencias campo-ciudad) y el problema de la educación y la sanidad. Hu Jintao apuesta (al menos en teoría) por corregir las injusticias del crecimiento acelerado, dotar poco a poco de servicios sociales a los ciudadanos y proteger al medio ambiente. Incluso se ha hablado de ofrecer seguridad social en 2020. Esto contrasta con la época anterior de Jiang Zeming, cuando sólo se hablaba de mejorar las cifras de Producto Interior Bruto (PIB).

Hu Jintao también ha insistido en la necesidad de cambiar el desarrollo chino y apostar por el desarrollo tecnológico. No es una novedad, pero la insistencia con la que se ha repetido parece querer dejar claro que China va muy en serio con este tema.

¿Quién ha cambiado?

El Comité Permanente (como decía, el núcleo duro del Gobierno Chino) está formado por 9 miembros, de los cuales hay 4 nuevos. Dos de ellos (He Guoqiang y Zhou Yongkang) tienen 63 y 64 años respectivamente, con lo que todos los indicios apuntan a Xi Jinping (54 años, secretario del PCCh en Shanghai) y Li Keqiang (52 años, secretario en la provincia de Liaoning) como posibles sucesores en 2012.

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Li Keqiang y Xi Jinping

Ambos políticos pertenecen a lo que se ha dado en llamar La Quinta Generación de políticos chinos. Las principales novedades que incorporan es que disponen de estudios de derecho y economía al más alto nivel (frente a la mayoría de actuales ingenieros) y también que ambos, al igual que Hu Jintao, provienen de regiones pobres de China (Li nació en Anhui y Xi en Shaanxi). Esto podría asegurar que ambos, sea quien sea el elegido, seguirían impecablemente con la eficaz reforma económica al mismo tiempo que intentarían acabar con las desigualdades en el interior del país.

A todo esto algunos analistas añaden la experiencia generacional como un factor que podría traer más reformas (sobre todo políticas) a China. Ambos políticos crecieron en la época de la Revolución Cultural en China y fueron enviados a campos de trabajo, lo que presumiblemente podría dotarles de mayor independencia frente al Partido Comunista y el legado de Mao Zedong. Que una de las primeras cosas que haga el Partido Comunista en tu vida sea alejarte de tu familia, expulsarte de tu ciudad y llevarte al campo a trabajar puede que no sea la mejor forma de lograr tu sumisión.

¿Democracia?

Las actitudes sociales y conciliadores de Hu Jintao podrían ir en una línea democrática y aperturista, aunque hay muchos otros factores que parecen indicar que no se producirán cambios significativos. Aunque Hu Jintao citó en su discurso de clausura la palabra “democracia” 61 veces, las detenciones de los últimos días, el control creciente sobre Internet (incluida la prohibición de Youtube) y el secretismo con el que todo ha vuelto a celebrarse no parecen anunciar cambios significativos.

[Si todavía te has quedado con ganas de más, puedes acudir al especial de IGADI o al informe de Pablo Bustelo para el Instituto Elcano]

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