Archivo de la categoría: comunicación

Orientalismo: ¿y eso qué es?

“No pueden representarse a sí mismos, deben ser representados”
Marx, en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.

Hace una semana, una estudiante de Periodismo en España se puso en contacto conmigo para hacerme una entrevista sobre la labor de los periodistas durante los Juegos Olímpicos de Pekín. A lo largo de la charla, le conté que la labor de los medios de comunicación había sido injusta con China, había mostrado un gran desconocimiento de este país, se había caracterizado por el doble rasero y el eurocentrismo (nada que no me hayáis escuchado decir antes). Como se necesita mucho tiempo para explicar todo esto, al final de la conversación sólo pude decirle una cosa: “Lee Orientalismo. Está todo ahí”.

Como sabéis, Orientalismo es el libro de Edward Said publicado en 1978, casi siempre envuelto en polémicas y que sigue dando que hablar 30 años después de su publicación. En este libro, Said pone a parir la tradición de estudios orientales en Europa y en Estados Unidos, acusándola de imperialista, eurocentrista y racista. Según su autor, el orientalismo nace en un contexto de colonización oriental y envuelto en los pensamientos de superioridad europea, lo cual marcará para siempre las ideas sobre los orientales. El discurso orientalista ha sido tan potente que ha contaminado cualquier intento por estudiar esos “otros”, desde películas y novelas hasta informes, reportajes y noticias. Al contrario de lo que pudiera parecer, defiende Said en 1995, las cosas han cambiado muy poco desde entonces.

Pero, ¿cómo justifica todo esto Said? ¿Cuáles son los principales argumentos de su libro?

1 – Limitación personal. Desde que somos pequeñitos, hay toda una serie de valores, historias, anécdotas y discursos que han ido conformando nuestra personalidad sin que nos demos cuenta. Said cita a Gramsci, que lo explica mucho mejor que yo:

El punto de partida de cualquier elaboración crítica es la toma de conciencia de lo que uno realmente es; es decir, la premisa “conócete a ti mismo” en tanto que producto de un proceso histórico concreto que ha dejado en ti infinidad de huellas sin, a la vez, dejar un inventario de ellas.

Es decir, que a la hora de abordar otras culturas, es imprescindible darse cuenta de que nuestras ideas no son algo “natural”, sino fabricado por una tradición cultural determinada. Según Said, la tradición orientalista ha dejado muchas huellas que hacen imposible un trabajo justo y objetivo sobre los pueblos orientales.

2 – Orientalismo = Imperialismo. Cualquier escrito se produce en unas condiciones sociales y políticas determinadas, y el nacimiento del Orientalismo en el siglo XIX es producto de la época de mayor imperialismo europeo. Said dice:

El período en el que se produjo el gran progreso de las instituciones y del contenido del orientalismo coincidió exactamente con el período de mayor expansión europea; desde 1815 a 1914 el dominio colonial europeo directo se amplió desde más o menos un 35% de la superficie de la Tierra hasta un 85%.

El Orientalismo, por tanto, no fue una disciplina independiente y objetiva que se acercaba a las culturas orientales, sino una disciplina que dependía políticamente de la metrópoli y que como ella adoptaba una visión imperialista. Occidente administraba sus regiones y disponía de sus recursos; “Europa mantuvo siempre una posición de fuerza”; el Orientalismo fue reflejo de esas ideas eurocéntricas y el instrumento para llevarlas a cabo.

Como fruto de su contexto político y social, el Orientalismo asumió las ideas que eran consideradas como verdades en aquel momento: la superioridad de la cultura occidental y la inferioridad del resto de razas.

A este respecto, no conviene pensar que el Orientalismo ha sido un fenómeno sólo del siglo XIX. No hay más que pensar en los intereses que los países occidentales siguen teniendo en Oriente (el control del petróleo en Oriente Medio, la política respecto a Israel, Irán, el control del ascenso de China, etc…) para darse cuenta de que pocas cosas han cambiado y el conocimiento sigue siendo utilizado como arma política. “Las pautas de poder y dominación siguen siendo las mismas”, escribe Said en el epílogo de la edición de 1995.

3 – Hegemonía cultural. Por lo tanto, el dominio político y económico dio lugar a un dominio cultural. Una hegemonía que ha sido total y duradera, y que ha permitido instalar esos prejuicios y falsedades como verdades asumidas. El discurso sobre los chinos o sobre los árabes no nos ha llegado a través de sus producciones culturales, sino a través de la visión que los occidentales han tenido de ellos (de ahí el “no pueden representarse a sí mismos, tienen que ser representados”).

Said, apoyado en los discursos de los orientalistas Cromer y Balfour, lo explica así:

[…] el oriental es descrito como algo que se juzga (como en un tribunal), que se estudia y examina (como en un currículo), que se corrige (como en una escuela o una prisión), y que se ilustra (como en un manual de zoología). En cada uno de estos casos, el oriental es contenido y representado por las estructuras dominantes.

La mejor muestra de que el Orientalismo parte de una hegemonía cultural es que no “hay un campo similar al otro lado del globo”, es decir, un Occidentalismo.

4 – Exterioridad. Los orientalistas siempre juzgaron a Oriente desde fuera, sin identificarse realmente con los habitantes de los que hablaban. Los occidentales que vivían en las colonias no podían dejar de ser británicos, franceses o estadounidenses, y como tales vivían una vida que poco tenía que ver con las de los locales (embajadas, casas de lujo, etc…). [Nótese que muchas de estas cosas no han cambiado]

Ningún orientalista, escribe Said, “se ha identificado jamás, desde un punto de vista cultural y político, sinceramente con los árabes”. Es lo que el escritor denomina “idea de la exterioridad”. “Ninguno de los orientalistas de los que hablo parece haberse planteado el hecho de que un oriental pudiera leer sus libros”, dice el autor.

5 – Deshumanización. El mero calificativo de Oriente u oriental es una buena muestra del afán por la clasificación y la ausencia de historias personales. Cuando se construye el discurso orientalista no se está hablando de personas humanas como “nosotros”, con anhelos, sentimientos e ideas, sino de un conjunto de habitantes siempre pasivos.

Un aspecto sorprendente de la atención que las nuevas ciencias sociales estadounidenses prestan a Oriente es que evita la literatura. […] [el objetivo es] mantenerlas deshumanizadas. Cualquier poeta o escritor árabe -que son muy numerosos- escribe sobre sus experiencias, sus valores y su humanidad (por muy extraño que pueda parecer), y de esta manera perturba de modo eficaz los diversos esquemas (imágenes, estereotipos y abstracciones) por los que representa a Oriente.

6 – Definición. Por si no ha quedado del todo claro, os dejo con algunos párrafos en los que Said explica el núcleo central de sus más de 400 páginas de libro :

Un campo como el orientalismo tiene una identidad acumulada y corporativa particularmente fuerte dadas sus asociaciones con la ciencia tradicional (los clásicos, la Biblia, la filología), con las instituciones públicas (gobiernos, compañías comerciales, sociedades geográficas, universidades) y con obras determinadas por su género (libros de viajes, libros de exploraciones, de fantasía o descripciones exóticas). Como resultado de todo esto, el orientalismo se ha constituido como un tipo de consenso: ciertos asuntos, ciertos tipos de enunciados, ciertos tipos de trabajos han sido correctos para el orientalista.

El orientalismo, en consecuencia, se puede considerar una forma regularizada (u “orientalizada”) de escribir, de ver y de estudiar dominada por imperativos, perspectivas y prejuicios ideológicos claramente adaptados a Oriente. Oriente es una entidad que se enseña, se investiga, se administra y de la que se opina siguiendo determinados modos.

El orientalismo mantiene una posición de autoridad tal que no creo que nadie que escriba, piense o haga algo relacionado con Oriente sea capaz de darse cuenta de las limitaciones de pensamiento y acción que el orientalismo le impone. En otras palabras, por el orientalismo, Oriente no fue (y no es) un tema sobre el que se tenga libertad de pensamiento o acción. […] La cultura europea adquirió fuerza e identidad al ensalzarse a sí misma en detrimento de Oriente, al que consideraba una forma inferior y rechazable de sí misma.

Si esta definición de orientalismo parece sobre todo política, es simplemente porque considero que el orientalismo es en sí mismo el producto de ciertas fuerzas y actividades de carácter político.

2 comentarios

Archivado bajo Asia, China, comunicación, diferencias culturales, educación, Libros, Literatura, Periodismo

Se fue Rafael Poch

Para los que hayáis seguido este blog de vez en cuando, sabéis que para mí Rafael Poch fue el mejor corresponsal español en China. Esto se debe a que supo abandonar los estereotipos y clichés occidentales sobre el gigante asiático, supo situar la evolución del país en el contexto internacional (globalización, medio ambiente, intereses estadounidenses…) y fue de los pocos periodistas que no se dedicó sencillamente a copiar lo que decían la CNN, The New York Times y The South China Morning Post. Fue de los pocos que intentó comprender China desde dentro, que no vino a este país a dar lecciones y que supo contarlo. Además, su labor no sólo se redujo a China, como la mayoría de corresponsales en Pekín, sino que también se ocupó de Japón, Birmania, Tailandia o las dos Coreas. Durante este 2008, sus artículos sobre los Juegos Olímpicos, el Tibet o el terremoto de Sichuan han sido de lo mejor que he leído en la prensa occidental.

He tenido la suerte de encontrarme con Rafael Poch en varias ocasiones. De las muchas cosas que admiré de él, destacaré sólo una: su raza de periodista. A pesar de su edad y de su experiencia, de tener el culo pelado y de saber de la mediocridad en la que viven los medios españoles, Poch rezumaba pasión de periodista por los cuatro costados. Tenía ganas de contar historias. El periodismo era para él algo serio. Vi mucha más pasión periodística en este Rafael Poch que en la mayoría de periodista jóvenes que ya se han acostumbrado a la pasividad de las redacciones en Madrid.

Después de seis años, Rafael Poch dice adiós. Muchos le echaremos de menos.

Links (lo mejor de Rafael Poch):

Juegos Olímpicos:
Pekín 2008: alto riesgo para China
Shilong, la larga marcha de los atletas chinos
La transformación de Pekín
A Pekín se le desmoronan los Juegos
Al llamada al boicot se extiende a Occidente

Tibet:
Otro Tibet es posible, pero no sin China
Tibet en el péndulo mundial
Tibet: la economía del descontento

Terremoto de Sichuan:
Con China no hay cuartel
En el umbral del desastre de Sichuan
Explosión de generosidad en la zona cero
Beichuan, el epicentro del dolor
China decreta duelo nacional
Una nación en silencio
Visita a Wudu

Más China:
El misterio del hombre de Cherchen
China aumenta su gasto social
¿Cómo consiguen hacerlo tan barato?
Trágica rutina en los accidentes mineros
¿Por qué Mao se mantiene en China?
¿Por qué la China rural es importante para el mundo?
¿Un Congreso “aburrido”?

Asia:
¿Qué hacer con Birmania?
Okinawa, memoria y futuro
Crisis coreana: secretos, mentiras, omisiones

Sobre Periodismo:
Salgo para Haití

2 comentarios

Archivado bajo China, comunicación, Periodismo

Che, el amigo de Mao

[La fuente principal de este post es el libro Che Chevara. Una vida revolucionara, de Jon Lee Anderson].

 

El año pasado se cumplieron 40 años de su muerte y en España se puede ver la última versión cinematográfica de su vida (Che, el Argentino, película dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro), así que he estado investigando un poco sobre la vida y el pensamiento de Che Guevara.

Como toca barrer para casa, voy a centrarme en la relación que el Che tuvo con China y con Mao. Aunque les pueda sorprender a muchos, El Che Guevara consideraba a China un ejemplo a seguir y admiraba a Mao Zedong, con el que se reunió en varias ocasiones. Es curioso también como Mao y el Che han seguido caminos similares en la mercadoctenia y el imaginario colectivo: por unas razones o por otras, sus caras se han convertido en una moda (incluso en arte en algunos casos) y pueblan millones de camisetas, relojes y banderas a lo largo y ancho del planeta.

che-mao1
El Che y Mao, en Pekín, en 1960. Foto vía Wikipedia.

 

La fascinación de El Che por el Maoísmo comenzó antes de que Guevara se convirtiera en un personaje público. Leyó sus escritos años antes de embarcarse en la aventura cubana y le fascinaban las noticias que llegaban del triunfo comunista chino. El gigante asiático formó parte de su lista prioritaria de países que quería visitar e incluso llamaba con frecuencia a su primera hija “mi pequeña Mao”. Esto es lo que escribía a los pocos meses de su nacimiento:

Mi alma comunista se expande pletóricamente: ha salido igualita a Mao Zedong. Aun ahora ya se nota la incipiente pelada del medio de la boca, los ojos bondadosos del jefe y su protuberante papada; por ahora pesa menos que el líder, pues apenas pasa los cinco kilos, pero con el tiempo lo igualará.

A parte de esta fascinación casi irracional, al Che y a Mao les unió su interpretación del marxismo. En esta ideología compartida había tres puntos fundamentales que les separaban del resto de tendencias comunistas:

1 – La revolución debe empezar en el campo. El marxismo tradicional había pronosticado que la revolución comenzaría gracias al proletariado urbano, especialmente en las fábricas, y que ellos serían el soporte del movimiento marxista. Sin embargo, Mao Zedong se dio cuenta de que esa fórmula no podía funcionar en China, donde el proletariado urbano era muy reducido y donde las ciudades escapaban a la influencia comunista. Mao basó su victoria en los campesinos y el Che estaba de acuerdo con esta visión, que creía se adaptaba mejor a las circunstancias de América Latina.

2 – Trabajo voluntario y esfuerzo. Mao confiaba ciegamente en el esfuerzo colectivo por encima de otras consideraciones racionales (en fin, ahí está el Gran Salto Adelante) y pensaba que a través del esfuerzo colectivo se podía llegar al desarrollo del país. El Che admiraba esta faceta de los chinos e incorporó en Cuba el trabajo voluntario que había instaurado Mao.

Dentro de este punto, se podría incluso establecer un paralelismo entre el fallido Gran Salto Adelante de Mao y los primeros años del Che al frente del Ministerio de Industrias y del Banco Nacional. Los dos antepusieron la irracionalidad política a los resultados económicos, situaron en los puestos importantes a “rojos seguros” en lugar de a tecnócratas capaces y los dos aspiraban a una industrialización rápida (pero imposible) que estaría basada en el esfuerzo de las masas. Los resultados, por suerte para Cuba, no fueron tan catastróficos (sobre todo porque al Ché no le dejaron llevar a cabo sus planes y los países son completamente diferentes) pero el trasfondo ideológico es el mismo.

3 – Violencia. Cada uno a su manera, los dos fueron extremistas en este sentido. Mao Zedong convirtió la lucha de clases (muchas veces despiadada) en uno de sus pilares ideológicos. El dirigente chino pensaba que no se podía renunciar nunca a la lucha de clases, ya que ésta garantizaba la pureza del comunismo. Para el Ché Guevara, la violencia era la única forma en la que los comunistas podían (y debían) alcanzar el poder. El Ché estuvo en contra de la participación en elecciones democráticas y apoyó económicamente (e incluso en persona) movimientos guerrilleros en África y América Latina.

A parte de estos puntos ideológicos comunes, lo que acabó por convertir al Che en una figura pro-china fue el conflicto que durante los años 60 enfrentó a la U.R.S.S. y a China. Después de su luna de miel durante principios de los 50, las dos grandes potencias se enfrentaron por el liderazgo del mundo socialista. A pesar de que la línea oficial cubana se decantó por Moscú, en numerosas ocasiones el Che criticó a los soviéticos y elogió las políticas maoístas.

En esos tiempos de enfrentamiento ruso-chino, el Che elogiaba las políticas llevadas a cabo por Mao Zedong, criticaba a la URSS por su política de convivencia pacífica (que intentaba evitar una guerra nuclear) y defendía y subvencionaba guerrillas en América Latina y África (en contra de las intenciones rusas). En 1961 (justo al final del dramático Gran Salto Adelante), después de verse con Mao y de cenar con Zhou Enlai, afirmó que “en general no tenía una sola discrepancia” con Pekín. Además, los únicos técnicos chinos que trabajaban en Cuba lo hacían en el ministerio del Ché; durante su discurso ante las Naciones Unidas (parte fundamental en la primera parte de la película protagonizada por Benicio del Toro) Guevara defendió el reconocimiento en la ONU de la China comunista en lugar de la República China de Chiang Kai-shek.

chemao2
El Che con Zhou Enlai. Vía el Blog Museo Ernesto Che Guevara

 

Todas estas acciones le enemistaron con los dirigentes soviéticos (con los cuales se había llevado tan bien algunos años antes) y fue en estos momentos en los que se le empezó a conocer como el espía chino en La Habana. Este es el otro Che, relacionado con China, el amigo de Mao.

Notas:

1- Como curiosidad graciosa, China llego hasta el Che incluso en el nombre de su primer amor verdadero, que se llamaba María del Carmén “Chichina” Ferreira. Intentó casarse con ella, pero su gran viaje por América Latina (retratado en la película Motorcycle Diaries) precipitó el final de la relación.

2 – Otra curiosidad es que, en su guerra de guerrillas en Cuba, Fidel y el Ché se encontraron con un bandido apodado Chino Chang. Este cubano de origen chino tenía su propia banda y se dedicaba a robar y extorsionar a los campesinos de la zona, por lo que fue condenado a muerte por la guerrilla.

3 – Mejor relación tuvo con un peruano de origen de chino, llamado Juan Pablo Chang (que dicen se parecía a Mao físicamente), que estaba al frente de una guerrilla en Perú. Cuando el Che estaba combatiendo en Bolivia, éste se puso en contacto con él y pidió ayuda al Gobierno cubano para liderar su lucha en el país vecino (Fidel y el Che se la concedieron). Sin embargo, cuando estaba hablando con el Che en Bolivia, se vio acorralado por el ejército boliviano y se tuvo que quedar con la guerrilla de Guevara. Fue capturado al mismo tiempo que el Che y sentenciado a muerte un día antes.

4 – Por cierto, que el nombre en chino del Che, que no esconde ningún significado especial (es tan sólo su transcripción fonética), es 切 – 格瓦拉 (qie1 ge2wa3la1).

Links: Che Guevara y su traductor chino

2 comentarios

Archivado bajo América Latina, Asia, China, comunicación, mao zedong, propaganda

Clónicas de Madrid (IV)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (孟达) y lo está flipando por Madrid y España, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad y este país]

Clónicas de Madrid (IV): A España le gusta el fútbol

Si viajas a Zaragoza, una de las primeras cosas que te contarán (mucho antes que el lugar donde se encuentra la Basílica del Pilar) es que el equipo de fútbol, después de muchos años de gloria y éxitos, bajó a segunda el año pasado. Si vas a Barcelona te enterarás de que hay un entrenador que se llama Pep Guardiola, que es nuevo, muy joven y formó parte del Dream Team. He podido ver como muchos españoles van antes al Camp Nou, el estadio de fútbol, que a la famosa Sagrada Familia (hasta en China hemos oído hablar de ella). Si llegas a Gijón el primer taxista te contará en pocos minutos que el Sporting subió a primera, y que aquel domingo de fútbol fue uno de los días más felices de su vida. Una ciudad importante no puede serlo si no juega al fútbol (en primera, claro).

El fin de semana es el momento clave de toda esta religión deportiva. El sábado te despiertas con los previos de la Liga y las alineaciones. A las ocho de la tarde comienza el Barça y a las diez el Sevilla, y los amigos se llaman para ver dónde seguir los partidos. Son cuatro horas de fútbol, rebozadas con comentarios de radio, previos y pos partidos. Las emociones son tan intensas que en medio de este espectáculo hay gritos, cervezas, protestas por haber alineado a un delantero en vez de a otro, recuerdos de aquel equipo histórico de hace 10 años y cánticos repetidos de la radio. Toda esta especie de mundo paralelo continuará durante el fin de semana, los telediarios del lunes, martes y miércoles, las portadas de la prensa y los comentarios de bar.

En medio de este frenesí profesional, son cientos de miles de españoles los que juegan al fútbol de forma amateur. Los padres van a ver a sus hijos. Las abuelas acompañan a los padres. Las novias acuden para ver a sus hombres en pantalón corto. Casi por obligación, el fútbol se convierte en una tradición familiar. Todos los domingos. En todas las cadenas de televisión, radios y periódicos. Todos los días.

2 comentarios

Archivado bajo Clónicas de Madrid, comunicación

Clónicas de Madrid (III)

[Después de cerrar el blog en Público, estoy por España haciendo unos exámenes y aprovechando para ver a la familia y amigos. En todo este tiempo en Pekín, he desarrollado un nuevo amigo chino que se ha venido conmigo. Se llama Mengda (孟达) y lo está flipando por Madrid, así que los próximos días le cederé el protagonismo para que os cuente su visión china de esta ciudad]

Clónicas de Madrid (III): news, news, news. 

Desde que llegué a España, y a parte de las noticias en torno a Georgia, la actualidad internacional ha estado marcada por el huracán Gustav, que a pesar del nombre no tiene nada que ver con Rusia. Se trata de un huracán que ha pasado por Estados Unidos, exactamente por Nueva Orleans, y que ha causado la evacuación de unas 200.000 personas. Los principales telediarios del país han abierto con sus corresponsales casi en medio de este huracán, han hecho especiales sobre la ciudad y casi se han convertido en expertos sobre los diques de la ciudad y su capacidad de resistencia. Para un chino como yo, me pareció muy interesante que en España se le diera tanta importancia a una noticia de este tipo: en mi país tenemos tantos huracanes, inundaciones y desastres naturales que me pareció excepcional que los españoles se preocuparan tanto por el paso de Gustav en EE.UU. 

Pero, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que hay algo raro en todo esto. El mismo día, otra noticia aparecía casi escondida entre los títulares de internacional. Se trataba de unas inundaciones en la India que habían afectado a tres millones de personas, había 470.000 evacuados y la cifra de muertos podía llegar a los 2.000. Pero allí no había corresponsales. Ni había indios en los telediarios. Cuando se lo comenté a algunos amigos españoles, ninguno conocía la noticia. Todo esto me hizo preguntarme una cosa: ¿cuánto tiempo de telediario vale la vida de un chino?

5 comentarios

Archivado bajo Clónicas de Madrid, comunicación, Periodismo

LA “INMIGRACIÓN” EN LOS MEDIOS

Salvo contadas excepciones, los medios de comunicación realizan un trabajo más que dudoso a la hora de cubrir las noticias sobre los llamados “inmigrantes”. Como explica Juan Valera, los periodistas se sienten desbordados ante tantas personas llegadas de tan lejos, ante un fenómeno tan complejo que ha pillado a muchos a contrapié y que exige lo máximo de los medios. Parece que éstos ni siquiera se han planteado el tema y su pauta de trabajo es la improvisición.

La “inmigración” aparece siempre bajo connotaciones como “riesgo”, “peligro”, “desequilibrios” o “delincuencia”, mientras tal vez “drama”, “oportunidad”, “enriquecimiento” o “diversidad” serían más apropiados. En mi opinión, el fallo principal llega desde el momento en el que utilizamos la palabra “inmigración”. ¿Son inmigrantes o emigrantes? Quiero decir, ¿qué punto de vista adoptamos? ¿son personas que salen de su países o que llegan al nuestro? Parece ser que casi todos los medios han optado por la primera opción.

Por otro lado, algunos periodistas se disculpan bajo las excusas del tiempo y la fuerza de las imágenes impactantes. Los medios trabajan a toda prisa y no tienen tiempo ni recursos para ofrecer una información más elaborada, mientras que los beneficios económicos obligan a utilizar un tono dramático – espectáculo para ganar audiencia. Iñigo Sáenz de Ugarte les responde:

Déjenme que les diga una cosa. En voz baja. Todo eso de la falta de tiempo es mentira. A nadie han fusilado en una redacción si un lunes, pongamos que una hora antes del informativo del mediodía, tomó una decisión equivocada a cuenta de unas imágenes que acababa de recibir. Pero seis horas después de ese programa, hay otro informativo. Y después del lunes, llega el martes. Y luego el miércoles, y así sucesivamente.

Cuando se toman siempre las mismas decisiones (qué imágenes seleccionar, qué hay que escribir en la entradilla del presentador, a quién entrevistar, en qué posición colocar la noticia en la escaleta…), no hay errores por la precipitación o la falta de tiempo. Son decisiones deliberadas. Se hace así porque se quiere hacer así. […]

¿El poder de la imagen impactante? (Carcajadas). La gente pensará que los periodistas de TV son unos zombies sin voluntad y vulnerables al embrujo satánico de las imágenes. Lo mismo que antes. Si utilizan esas imágenes, es porque quieren hacerlo. Si no llegan, las piden a los equipos que tienen en la calle. Si no las han conseguido, las compran. Y si no las pueden comprar, juran que a Dios pongo por testigo que nunca más pasaré hambre.

NOTA: A toda esta crítica general, habría que añadir que en los últimos tiempos muchos medios han intentado ofrecer una imagen más positiva de la emigración. Esto ha sido así cuando han llegado los datos del crecimiento de la población o la economía españolas, en gran parte debido a las aportaciones de los inmigrantes en nuestro país. Parece que poco a poco comienza a generalizarse la idea de que la llegada de emigrantes es positiva para España.

Deja un comentario

Archivado bajo comunicación, Inmigración, Periodismo

LOS NUMEROS CHINOS

El choque cultural en China se da también a la hora de la comunicación corporal. Los chinos no sólo hablan, piensan y sienten de forma diferente, sino que su comunicación no verbal también puede variar en ciertas ocasiones. Mi padre es un especialista en comunicarse con cualquier persona, sea de donde sea, a través de sus movimientos de manos, cara y cuerpo. Es capaz de explicarle a un holandés o a un ruso (sin hablar) que el viene de España, que tiene 50 años, que el viaje ha sido muy duro, que tiene dos hijos, que le gusta mucho su país y que le encantan los huevos con patatas fritas. Todo un profesional, vamos.

Sin embargo, tal vez en China tuviera más problemas… Aquí va cómo cuentan los chinos los números con las manos:


NOTA1: El número 10 se puede expresar de varias formas diferentes.
NOTA2: Para su pronunciación, incluyo aquí los tonos: yi1, er2, san1, si4, wu3, liu4, qi1, ba1, jiu3, shi2.

1 comentario

Archivado bajo China, comunicación, putonghua