Chongqing (IV): la picante

[publicado para el proyecto Visiones]

Chongqing parece una ciudad en guerra. La mitad de los edificios están destrozados, es frecuente encontrar sofás en medio de la calle y trozos de tejas rotas en la acera. Explanadas enteras, miles de metros cuadrados están hechos escombros. Las casas que tienen ventanas en Chongqing no tienen puertas, y las que aún tienen tejado suelen tener algún agujero por el que se puede vislumbrar la cocina. La neblina que invade la ciudad ayuda a darle un toque aún mas fantasmagórico, como si las bombas recién caídas el día anterior hubieran dejado su rastro por toda la ciudad.

En medio de este ambiente bélico, la ciudad es un caos. No se trata de una especie de laberinto a la europea, de pequeñas calles antiguas que han sobrevivido al paso del tiempo. Es un desorden mucho más profundo, donde las avenidas van en todas direcciones, hay cientos de calles sin salida, carreteras que se levantan a decenas de metros del suelo y trenes que pasan por encima de tu cabeza. La ciudad es decrépita y amaga con cierto futurismo.

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Chongqing se encuentra entre dos ríos (uno de ellos el Yangtse, el tercer río más grande del mundo) y está plagada de montañas y vegetación salvaje. No quiere decir que las montañas rodeen la ciudad, ni que los ríos formen parte de una ruta comercial; quiere decir que Chongqing huele a tierra y sabe a agua salada. Por eso los mapas tradicionales son inútiles en Chongqing: porque no aparecen las montañas, los valles ni los árboles. Es una naturaleza enorme, gigantesca, inabarcable; tan abrumadora que impone respeto pasear por el puerto y las avenidas improvisadas junto al río. Uno se siente muy pequeño frente a la imponente Chongqing.

Chongqing huele a picante, en cada esquina, en los mercados del puerto, en los restaurantes. La ciudad es conocida por su plato estrella, el huoguo (火锅), una pota donde se pueden cocinar todo tipo de alimentos (bolas de pescado, algas, ternera, verduras, toufu, patatas…) en una salsa roja cuyas gotas parecen salpicar toda la ciudad. El huoguo de Chongqing es tan picante que el olor te limpia la nariz y la garganta, te deja la boca insensible y los labios ardiendo durante horas.

Chongqing es un buen ejemplo de como las ciudades, las personas y la comida se funden en un lugar. El huoguo (picante, profundo, rojo, grasiento) define no sólo esta enorme región de China (30 millones de habitantes), sino también sus habitantes. De Chongqing se dice que no sólo tiene las mujeres más bonitas del país, sino también las más picantes (la -辣-). Esto quiere decir que son hermosas, pero que tienen muy mala leche. Como Chongqing.

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Chongqing (II): surrealista
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