China con Obama

Nuevo presidente, nuevos planes. ¿Cambiará algo la política de EE.UU. respecto a China? ¿Cuál es la visión de Obama respecto al gigante asiático?

Aquí van algunos de los temas más candentes:

Taiwán: para China, hay pocas cosas tan importantes en las relaciones bilaterales con EE.UU. como el tema de Taiwán. Con Obama parece que cambiarán muy pocas cosas: EE.UU. seguirá asumiendo el principio de una sola China y no reconociendo a Taiwán como estado independiente. Al mismo tiempo, seguirá manteniendo relaciones diplómaticas con la isla y respetando la Taiwan Relations Act (lo cual significa que, sin ser oficial, Taiwán es considerado un estado y Washington seguirá “velando por su seguridad”). Por cierto, que Obama (como Mc Cain) apoyó la última venta de armas a Taiwán.

Economía: aquí es donde podría haber más novedades. Obama parece tener pesadillas todas las noches con la divisa china, devaluada artificialmente y que facilita sus exportaciones y aumenta día a día la deuda estadounidense. Con el nuevo Presidente, este tema parece que estará sobre la mesa en cada reunión con las autoridades chinas y organismos internacionales. Cada vez que habla de China, Obama cita este asunto como el más importante.

El nuevo Presidente también ha sido muy crítico con el llamado dumping chino. Su idea es que la falta de respeto de derechos laborales, el poco control medioambiental y las exenciones de impuestos bajan los precios de los productos chinos perjudicando a las empresas estadounidenses. Como el tema de la moneda china o los derechos de autor, Obama parece mucho más duro a la hora de pedir a China que se amolde a las supuestas leyes de mercado internacional (que EE.UU. cumple cuando le interesa, por otra parte). Ha llegado incluso a decir que China “esta compitiendo de una forma que es injusta con los trabajadores estadounidenses”.

Otra de las propuestas de Obama pasa por eliminar las reducciones de impuestos a las empresas estadounidenses que deslocalicen en terceros países. No sé hasta qué punto esto podría afectar a China, aunque tal vez disminuya las inversiones extranjeras.

Derechos humanos: a pesar de su aureola casi mística, en el fondo Obama es un pragmático. Seguro que nunca arruinará un negocio importante por temas relacionados con las libertades en China. Sin embargo, el partido demócrata siempre ha prestado mayor importancia a los derechos humanos y recibe más presiones de ONGs y otros colectivos sociales, así que es de esperar algún gesto de cara a la galería.

Además, los ocho años de decadencia moral de George W. Bush han finalizado y tal vez EE.UU. recupere un poco de prestigio moral, lo que unido a un mayor discurso ideológico de Obama (para quien la política exterior estadounidense debe regirse por los principios de democracia y libertad) podría provocar mayores tensiones en este tema.

Medio ambiente: en este punto también puede haber una diferencia importante. Obama quiere acabar con la dependencia absoluta de petróleo y convertir a su país en líder de las energías renovables (los republicanos se han olvidado de esto los últimos ocho años). La incorporación de EE.UU. a la defensa del medio ambiente (con su posible firma del futuro protocolo de Kyoto) puede acercarle a una China que necesita apostar por energías limpias. De hecho, en alguno de los debates presidenciales, Obama apostó no sólo por convertir a su país en líder de las energías renovables, sino también en utilizar este conocimiento para ayudar a los países en vías de desarrollo (entre ellos China).

Política internacional: es de esperar que Obama vuelva a Naciones Unidas, lleve una política exterior más dialogante, utilice el soft power, salga de Irak en un par de años y olvide las aventuras bélicas de sus predecesores. Esta nueva actitud puede favorecer también el diálogo con Corea del Norte. Es seguro que Pekín se sentirá más cómodo con unos Estados Unidos menos prepotentes.

Asia: en cuanto a las relaciones con el continente, no parece que vaya a haber cambios sustanciales. EE.UU. seguirá siendo amigo íntimo de Japón e India (ambos vistos como contrapunto a China) y de Corea del Sur, Tailandia y Filipinas (aliados tradicionales con presencia militar estadounidense).

Links: US-China policy under an Obama Administration.

Obama and the challege of China

China y las elecciones estadounidenses

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Archivado bajo Asia, Bush, China, EE.UU., Mundial, Mundo Mundial

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