LOS GIGANTES DE LA COMUNICACIÓN


El principal problema de los medios de comunicación hoy en día es su concentración. En EE UU el fenómeno ha alcanzado tales dimensiones que 6 grandes compañías controlan casi toda la producción de “productos culturales” en el país y en gran parte del mundo.

“I think anytime you have a business where it´s in the hands of five companies, then it´s bad for everyone”, ha dicho un empresario independiente de Hollywood.

Estas compañías (Time Warner, Viacom, News Corporation, Sony, General Electric, Bertelsmann y Disney, entre otras) controlan estudios de cine, canales de televisión, editoriales, revistas, periódicos, estaciones de radio, distribuidoras, compañías de música… Ellas son las que se encargan de elaborar el producto, distribuirlo, promocionarlo y fabricarlo. Así, por ejemplo, cuando Walt Disney hace una película, los beneficios no sólo provienen de lo que consiga en taquilla, sino sobre todo de las bandas sonoras, sus canales de televisión, ediciones en DVD, cromos para los niños, juguetes, camisetas, disfraces, parques de atracciones… El dinero de todos estos productos, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, va directamente a los mismos dueños.

Estos gigantes de la comunicación gozan además de muy buenas relaciones. Intentan no competir ferozmente entre ellas y defienden unos intereses comunes. Como Robert W. McChesney explica en su libro, The problem of the media: “Media giants would rather make love than war. Each of the eight largest U.S. media firms have equity joint ventures –in which they share ownership of a property- with, on average, five of the other seven first-tier firms”.

Los magnates de estas grandes compañías están siempre en contacto y se reúnen todos los años en Idaho para discutir intereses compartidos. Richard Parsons, uno de los jefes de Time Warner, lo deja muy claro: “If you get out of the ´70s and ´80s paradigm about competition, yes, we compete on more fronts now, but we can cooperate more effectively to expand the pie for consumers”.

El sistema cultural de un país dominado por estas leyes provoca un descenso importante de la calidad cultural. Los productos no se desarrollan pensando en su contenido, sino en el dinero que se puede sacar de ellos. La creatividad desciende hasta límites insospechados (no hay más que ver todas las secuelas cinematográficas de los últimos años) y es imposible entrar en estos mercados donde las grandes compañías lo controlan todo. Las palabras de Mark Fowler, jefe de la FCC en 1980, resumen este pensamiento: “Televisión is just another appliance. It´s a toaster with pictures”.

Las consecuencias también llegan al mundo de la información, con unas noticias homogéneas y repetitivas, sin capacidad para criticar a empresas o a su propio gobierno (como se demostró en la guerra de Irak). Jon Stewart, en una entrevista en la CNN antes de las elecciones de 2004, clamaba ante el papel de los medios: “We need help from the media and they are hurting us”. Tom Shales dejaba constancia de los desastros efectos de este sistema cultural: “you despair for the state of the nation´s mental health”.

En fin, que más puedo decir. Un sistema desastroso para los ciudadanos y para la cultura. Luchemos para que esta fiebre no llegue a Europa (si es que no ha llegado ya).

Link fundamental: las 10 grandes compañías mediáticas. Quiénes son y qué poseen.

La explicación del anterior link. “What´s wrong with this picture”, The Nation.

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